Аркона - Возрождение

Hace unas semanas estuve en un festivalete muy molón. Como es habitual, pronto me desmarqué de mis amigos para ir a mi bola por el recinto, y me puse a bichear en los puestos que había montados en la entrada a ver qué se ofrecía. Me llevé un par de sorpresas, un parchecito de Branikald, alguna que otra recomendación de grupos de black/speed metal ecuatoriano [1], y unos CD, entre los que destaco dos: el Iniquitous de Rottrevore, y el Возрождение, de Аркона. De este segundo realmente no sabía prácticamente nada, sólo que el grupo tocaba alguna clase de folk metal de carácter muy eslavo, y que por tanto tenía serias probabilidades de gustarme.

Bien, precisamente voy a hablar de ese álbum, aunque sea brevemente, porque resulta que sí, me ha gustado, aun con sus fallas. Me han entrado ganas de escuchar el resto de la discografía del grupo así que en los próximos meses iré dándole caza al resto de álbumes, a mi ritmo, y si los veo reseñables probablemente escriba sobre ellos también.

La portada me llamó inmediatamente la atención, la superposición de las ramas y raíces pintadas con las figuras estilizadas situadas frente a ellas le da a la portada un toque estético distintivo frente a otras del estilo, se evocan imágenes más tribales, y diría que inocentes. Los ídolos observan al infinito con ojos saltones mientras los guerreros se arrodillan ante ellos y les enseñan sus armas, una reina o sacerdotisa recibe a nuevos guerreros bajo la mirada de dioses de madera, y a los pies de todos ellos una turba de animales lo celebran. Es muy surrealista, todo un acierto de portada, merece la pena explorar sus detalles mientras se escucha la música.

Sobre esta, a pesar de ser folk metal, sorprende que no se usen instrumentos tradicionales en ningún momento del álbum, sino teclados, aunque la decisión es comprensible teniendo en cuenta que es un humilde debut del 2004. Aun así, muchos grupos del este de Europa han sabido transmitir un sonido folk/pagano sin el uso de estos instrumentos. Sin ser yo un erudito del folk metal ruso (si lo fuese ya haría años que hubiera escuchado a Arkona), sí que conocía de antes a Pagan Reign, que muy curiosamente prescinde de los instrumentos tradicionales en algunos álbumes (como en el Отблески славы и возрождение былого величия, por ejemplo, o el Уделы былой веры). Con indagaciones posteriores he descubierto que, de hecho, Masha Scream llegó a cantar unas líneas en el álbum del 2003 de Pagan Reign (el superdotado de título), así que sí, resulta que ya había escuchado algo de Arkona antes, jejeje.

Ya trazada la comparación con Pagan Reign, y anclado todo históricamente, puedo describir un poco mejor lo que Arkona hace en su debut, perdonen las digresiones pero me son necesarias para pensar, se sabe más de algo por lo que le rodea que por lo que realmente es.

Aun sirviéndose ambos grupos de teclados para transmitir su atmósfera pagana, Arkona cuenta con algo de lo que carece el otro grupo mencionado: la ya mencionada Masha Scream, vocalista, y hasta donde sé, también compositora. Es una cantante muy versátil y con verdadero carisma, lo que les gana ya la mitad de la batalla. Hace uso de voces tanto limpias como guturales, siendo las primeras parte del arsenal folclórico del grupo, por sonar muchas veces sacadas directamente de canciones tradicionales rusas. Difieren también con Pagan Reign en cuanto a la genética de los riffs, ya que los usados por Arkona parten generalmente del heavy metal y del speed metal, en lugar del black metal [2]. A pesar de esto, no es raro encontrarse con algún que otro riff de Arkona descendiente de riffs de black metal, pero no son la población predominante aquí. Misma situación con la batería, que tira de ritmos de speed metal a lo largo de todo el álbum, con la ayuda ocasional de blastbeats para los riffs menos rítmicos, más fluidos.

El uso del speed metal en el Vozrozhdenie es muy acertado por parte de Arkona, ya que es un estilo muy adecuado para vertebrar las florituras folk de los teclados y la voz de Masha, los dos instrumentos principales del álbum. Muchas veces unas simples ráfagas de trémolo muteado o una sucesión de acordes de quinta sirven para complementar adecuadamente lo tocado por los teclados, pero esta simplificación de los riffs lleva inevitablemente a que en algunos momentos el sacro instrumento quede relegado a un segundo plano, cosa que en el metal debería ser inaceptable. Una participación menos pasiva de las guitarras podría recargar en exceso el conjunto, ya bombástico de por sí, así que entiendo la decisión del grupo. De todas formas, muchas veces la guitarra solista toca también melodías folclóricas sobre los riffs más puramente rítmicos que menciono antes, pero esto lo hacen entrando en el nicho de los teclados (porque estos (y Masha) entraron antes en el de la guitarra solista).

Relacionado con esto, la relación entre las guitarras y los teclados no es muy distinta a la que otros grupos de la Europa eslava ya habían explorado antes, se me vienen a la mente grupos como Nokturnal Mortum o Lucifugum en el Нахристихрящях (grandes exponentes de ese melodramatismo tan propio de los ucranianos). Arkona usa riffs de speed metal, mientras que los grupos que menciono usan de black metal, pero en ambos la relación con los teclados es de soporte rítmico. El lenguaje de los teclados es muchas veces común, pero sólo cuando los de Arkona se deciden por emplear melodías más oscuras y siniestras. Mis intuiciones se confirmaron al escuchar por primera vez el tema Брате славяне, en el que Arkona toma prestadas algunas melodías de teclado y hasta riffs del famoso tema Perun's Celestial Silver' de Nokturnal Mortum. Me hace gracia también el tema Чёрные вороны [3], que comparte título con otro tema del grupo ucraniano, Чёрный ворон, del fantástico y muy célebre Нехристь [4] (su mejor álbum, indiscutible).

Compositivamente hablando, los temas del Vozrozhdenie están llenos de quiebres y requiebres, pero nunca llegan a irse por las ramas, lo que es de celebrar. Los giros y contrastes entre unas partes y otras se ven amplificados todos por la gran cantidad de melodías y voces involucradas (a veces hay hasta tres Mashas sonando simultáneamente (!!!)), pareciendo a veces más caóticos de lo que realmente son. Esta ilusión es buena, porque como bien dijo uno una vez, es más importante parecer Dios (entendido como "el puto amo") que serlo realmente, prueba de seguridad y confianza. Se mueven en este entorno con mucha gracia, pero a veces, especialmente llegados los temas finales, pierden fuelle y repiten algunas ideas. Seguramente el álbum no necesitaba ser de una hora (¡12 temas!). Cuatro temas menos, elegidos con cabeza, y sería un álbum de esos que una vez terminados se vuelven a poner, por haber sabido a poco la primera escucha.

Poco más tengo que decir, un álbum muy chulo y que desborda personalidad. Me está alegrando mucho estos días de verano. Me hace pensar en lo que ha quedado de nuestros dioses, a los que abandonamos a la primera de turno cuando llegaron los mercaderes fenicios. Me consta que adaptamos los dioses foráneos a los nuestros, pero aun así esto habla mal de nuestro carácter. Espero que cuando esta sociedad vieja muera, y tengamos de nuevo necesidad de dioses jóvenes, podamos encontrarlos.

Pendiente queda el escuchar el resto de la discografía.


-- Runenritter, 2026















Escrito a partir del 01.07.26
Última actualización el 03/07/2026

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Anotaciones


1. Resulta que para los ecuatorianos tengo aspecto de "místico", interprétenlo ustedes, quienes puedan.

2. Aun así, el black metal de Pagan Reign realmente son dos "black metals". Uno es el típico de segunda ola, de trémolo constante, pero melódico, accesible, y el otro es una nueva enésima evolución del estilo más heavymetalero, basado en notas pedales, que surgió separadamente en varias otras partes del mundo y para otros muchos motivos (muy famosamente, la griega es una rama más antigua con las mismas características). Probablemente los de Pagan Reign recurrieron a la vieja confiable de usar riffs de heavy metal para sustentar su black metal pagano porque este, el heavy metal, como el folk tradicional, está cargadito de estas notas pedales, no porque fuesen precisamente fans de Varathron (que podrían serlo, molarían más).

3. Amo las canciones sobre cuervos. Hace mucho tiempo me gané el apodo de Urraca en ciertos círculos, por tomar prestadas cosas que no eran mías, sin saberlo sus propietarios.

4. Muchas de las críticas que se le hacen a este álbum sólo aplican realmente al primer tema. Debiluchos, póseres y demás caterva de profanos, considerense FILTRADOS por los vientos funerales de Oriana. NUNCA seréis poseídos por el Espíritu Ario.
WE ARE EVERYWHERE
WE ARE CHILDREN OF SILVER