✠︎ Fist Of The Northern Destroyer
En este álbum se comienza a escuchar un deshielo en la música de Clandestine Blaze, que poco a poco se aleja de las formas excluyentes y hostiles de los dos primeros álbumes. Las guitarras siguen sonando famélicas y simples, la música sigue siendo repetitiva, y las letras son tan repelentes como siempre, pero de vez en cuando uno se encuentra en el paisaje monótono algo asemejable a una melodía bonita. Esto es más como encontrarse con una mujer guapa en mitad de una fosa común que algo bonito en un sentido convencional, son melodías gélidas y de ojos vidriosos. El sonido sigue estando influenciado principalmente por Darkthrone, aunque, como ocurre con el resto de grupos inspirados principalmente por estos noruegos, no suena como ellos, mostrando las carencias de la reductio ad Darkthronum con la que se suelen menospreciar Clandestine Blaze y otros grupos por el estilo. Clandestine Blaze nunca ha sido un grupo tan agresivo como el resto de los grupos de black metal, y aunque en sus riffs casi todas las técnicas sean sacadas de Darkthrone, el resultado es mucho más gris, monótono y resignado que en estos, que se caracterizaban ante todo por la atmósfera de delirio a la que inducían. Los arrebatos emocionales que pueda haber en los temas de Clandestine Blaze siempre tienen un regusto desesperanzado y depresivo que Darkthrone apenas tenía. La propia voz de Mikko suena cansada, y sirve más de textura grumosa bajo las guitarras que de voz al uso. Es una mezcla inmediatamente reconocible que le ha dado el proyecto una identidad propia a lo largo de los años.